El precio de la vivienda registra su mayor descenso desde 2009

La pregunta, más bien un ruego, de uno de los asistentes dijo más del estado del sector de la construcción que cualquiera de las ponencias. “¡Repítanos eso de que ya hemos tocado suelo y que el precio no va a caer más!”, pidió un hombre a uno de los pocos expertos que dio ayer buenas noticias en la Conferencia Inmobiliaria Madrid 2012. El presidente de la patronal de los promotores españoles, José Manuel Galindo, añadió: “¡Que los periodistas tomen nota!”.

Las malas noticias esperaban a la salida del hotel Palace de Madrid, donde se celebró el acto que reunió a un sector en caída libre. Según informó el Ministerio de Fomento, el precio de la vivienda libre registró entre enero y marzo una bajada del 7,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Se trata de la mayor reducción desde 2009, cuando perdió un 8,3% de su valor. El dato, que puede parecer bueno al menos para el que quiere comprar, no lo es tanto para los constructores ya que una constante caída de precios invita al consumidor a esperar un poco más antes de invertir. España, mientras tanto, acumula 800.000 inmuebles sin vender. El sector del ladrillo pide a la banca que deje de rebajar sus activos porque lo consideran una “competencia desleal” para las inmobiliarias y promotoras.

“No hay manera de ver la luz”, admitió Fernando Rodríguez-Avial, presidente del G-14, grupo de presión de las grandes inmobiliarias españolas. “La reestructuración tiene que ser drástica”. El sector estima que un ritmo asumible de construcción debería rondar las 250.000 viviendas anuales, lejos de las 80.000 de 2011 y de las 900.000 que se iniciaron en 2006, antes de que explotara la burbuja.

El precio del metro cuadrado, 1.649 euros de media, se aproxima a los niveles de finales de 2004 y queda cada vez más lejos del máximo alcanzado en 2008, cuando llegó a 2.101. Los promotores temen que se repita lo que ocurrió el año pasado, cuando la compraventa de pisos cayó un 17,7% pese a que los precios descendieron.

“Somos un problema”, resumió José Manuel Galindo. El presidente de la Asociación de Promotores Constructores de España cree que una de las soluciones pasa por dar salida a 250.000 viviendas turísticas y pidió que aumentara la “colaboración” de la Administración. “Somos necesarios porque tenemos un efecto sobre el resto de la economía”, concluyó. “No tenemos vocación de ser la locomotora. Lo fuimos y se aprovechó todo el mundo”.

Fuente: Cinco días

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